Posteado por: alaycolor | febrero 7, 2016

Ana Betancourt, la voz más alta de las mujeres cubanas en CanalMio – iVoox

Origen: Ana Betancourt, la voz más alta de las mujeres cubanas en CanalMio – iVoox

Mausoleo erigido a la memoria de Ana Betancourt, donde reposan sus restos, en Guáimaro

Mausoleo erigido a la memoria de Ana Betancourt, donde reposan sus restos, en Guáimaro.

En Guáimaro, está la memoria viva de Ana Betancourt, cuando su voz resuena como aquella noche del 14 de abril de 1869, en la plaza pública…
“Ciudadanos: la mujer en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora hermosa, en que una revolución nueva rompe su yugo y le desata las alas.
“Ciudadanos: aquí todo era esclavo; la cuna, el color y el sexo. Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna peleando hasta morir. Habéis destruido la esclavitud del color emancipando al siervo. Llegó el momento de libertar a la mujer…”
Carlos Manuel de Céspedes, elegido Presidente de la República en Armas, predijo al felicitar a Ana, “el historiador cubano al escribir sobre este día dirá cómo usted, adelantándose a su tiempo, pidió la emancipación de la mujer”.

Ana  Betancourt
¿Quién es esta mujer, que alza la voz para exigir los derechos de las mujeres?
Ana María de la Soledad Betancourt Agramonte, nacida en el seno de una acaudalada familia de la ciudad de Puerto Príncipe, crece según las normas de la época, dictadas por la metrópoli española….
“La mujer debe conocer y realizar todos los quehaceres domésticos, por mucho que la favorezca la fortuna; y después de la observancia de las reglas de la moral, deben ser éstas las ocupaciones más imperiosas de la mujer. Estas reglas deben ser inculcadas desde las primeras épocas de la vida, y todo lo que aprendan las niñas en otras ramas de la enseñanza, debe presentárseles como adornos, más o menos agradables”.
Ana es la sexta hija del matrimonio de Diego Betancourt y Gutiérrez y de Ángela Agramonte y Aróstegui.
La infancia de la niña se desenvuelve en el ambiente que caracteriza la vida de una familia acaudalada criolla; y por tanto, recibe la instrucción y educación propias de la época, es decir, con las prácticas de la religión católica, las labores de costura, bordado, y tejido, la educación musical y de economía doméstica.
Con el paso de los años, Ana se convierte en una bella joven de ojos negros y expresivos, de fuerte espíritu, voz inalterable de timbre dulce y severo a la vez, pero de una majestuosidad apreciable.
Conoce entonces a un joven, también principeño, Ignacio Mora de la Pera, con quien se casa a los 22 años de edad, el 17 de agosto de 1854, en la Iglesia de la Soledad.
Esa unión con un hombre culto, de ideas avanzadas, la ayuda a emanciparse de la ignorancia a que estaba expuesta la vida de la mujer en aquella época y a despojarse de los rezagos de la educación lugareña.
Quiso Ignacio Mora que su esposa no sólo se ocupara en los quehaceres domésticos, por lo que promueve el ávido interés de Ana en ampliar sus conocimientos.
En 1868, ya las ideas independentistas que corren por la Isla, abrazan el corazón de la joven pareja de camagüeyanos, y crecen con fuerza los sentimientos patrióticos para ver a la Patria libre del yugo de la colonia española..
El 3 de noviembre de 1868, Ignacio se despide de Ana; al día siguiente se alzará en Las Clavellinas: “Lo que tengo en perspectiva es, o una bala en el campo, o el patíbulo en la ciudad… Adiós para siempre; considérate viuda desde hoy, y así te será menos dolorosa la noticia de mi muerte… “
“Y muerto tú,–le dice Ana–, ¿qué haré sola en el mundo?. Ignacio, úneme a tu destino, empléame en algo; deseo como tú, consagrarle mi vida a la Patria”.
Ana despide al esposo y le alienta: “Ignacio mío, por ti y por mí, lucha por la libertad”.
Ana Betancourt de Mora, queda en la ciudad, y convierte su casa en un foco revolucionario; allí guarda armas, pertrechos y ropas, para enviarlas a los campamentos mambises; también, hospeda a emisarios procedentes de Oriente; prepara la propaganda, y recoge información sobre el movimiento de las tropas españolas; reparte la correspondencia y los periódicos que vienen del campo insurrecto. Ignacio redactaba El Cubano Libre.
Por su incesante actividad patriótica, Ana es designada agente del Comité Revolucionario del Camagüey, lo que rápidamente llega a oídos del gobernador de la ciudad, quien ordena su detención; pero voces amigas le avisan y puede huir a la manigua, donde vive desde el 4 de diciembre, justo un mes después que Ignacio se alza.
En el campamento mambí, Ana ayuda en la escritura y la corrección de las proclamas revolucionarias. Meses después, cuando en abril de 1869, se realiza la Asamblea Constituyente de Guáimaro, Ana Betancourt inscribirá su nombre en las páginas de gloria de la historia de Cuba.

guaimaro-asamblea-constituyente-1868
El 14 de abril, animada por su esposo Ignacio Mora y otros patriotas, presenta una petición a la Cámara, leída por Ignacio Agramonte. Ana le pide a los legisladores cubanos que tan pronto como estuviese establecida la República concediesen a las mujeres los derechos de que en justicia eran acreedoras….
Y cuenta años más tarde en una crónica, José Martí: “Y al caer la noche, cuando el entusiasmo no cabe en las casas, en la plaza es la cita, y una mesa la tribuna. Todo es amor y fuerza la palabra. Se aspira a lo mayor, y se sienten bríos para asegurarlo. La elocuencia es arenga, y en el noble tumulto, una mujer de oratoria vibrante, Ana Betancourt, anuncia que el fuego de la libertad y el ansia del martirio no calientan con más viveza el alma del hombre que la de la mujer cubana…”
Ana es enfática: “cuando llegue el momento de libertar a la mujer, el cubano, que ha echado abajo la esclavitud del color, consagrará también su alma generosa a la conquista de los derechos de la que es hoy en la guerra su hermana de caridad, abnegada, que mañana será, como fue ayer, su compañera ejemplar”.
Desde abril de 1869, Ana y su esposo deciden vivir en Guáimaro, donde editan el periódico El Mambí.
El 9 de julio de 1871, Ignacio y Ana son sorprendidos por los españoles en el rancho de San José del Chorrillo, en la Sierra de Najasa. Ella, víctima de reumatismo en una rodilla, lo obliga a correr a él, para que se salve.
Las tropas españolas la detienen y la llevan hasta un campamento en las cercanías de Santa Cruz del Sur, donde enferma, sufre los abusos a que son sometidos los prisioneros; y la amenazan con el fusilamiento…
La respuesta de Ana es enérgica: “Me pueden fusilar; pero no le escribiré a mi esposo Ignacio Mora para que se presente ante las autoridades coloniales. Prefiero ser la viuda de un hombre de honor a ser la esposa de un hombre sin dignidad y mancillado”.
Ana es sometida a malos tratos: durante tres meses la mantienen a la intemperie bajo una ceiba, para atraer a su esposo, el Coronel del Ejército Libertador, Ignacio Mora; y ante la firme posición de la camagüeyana, el gobernador de Puerto Príncipe, decreta que tiene que abandonar la Isla, en 24 horas.
Ana logra trasladarse a La Habana, y de allí, en octubre de 1871, marcha al exilio. Nunca más verá a su esposo Ignacio Mora, quien enfermo de úlceras en las piernas, es apresado el 5 de octubre de 1875 y muerto a tiros y después macheteado, el día 14 en El Chorrillo de Najasa, tras rechazar el perdón si aceptaba renunciar a sus ideas. 260px-Ignacio_mora
Ana recibe la noticia de la muerte de su esposo Ignacio Mora en Jamaica, luego de vivir en los Estados Unidos, y trabajar como obrera en una fábrica; y en El Salvador, donde se gana la vida como maestra de niñas cubanas.
Regresa a Cuba después del Pacto del Zanjón de 1878; pero Ana no deja de conspirar y es deportada a España. Otra vez desde el exilio, Ana Betancourt mantiene permanente contacto con su sobrino Gonzalo de Quesada, y tras el fracaso de la expedición de La Fernandina, le escribe: “La mala suerte nos persigue y esos perros yanquis nos hacen todo el mal que pueden… mas no hay que desalentarse por ello… … la sangre de los héroes que ha empapado nuestra tierra; la tierra de nuestros campos, la fecundará”.
Desde Madrid, en el seno del imperio español, Ana continúa conspirando por la libertad de Cuba. Recoge dinero para ayudar a la lucha y reporta la salida de las tropas colonialistas.
Finalizada la Guerra de Independencia, en 1898, Ana se siente motivada para regresar a la Patria, pero solo la gratitud y el amor por su hermana la retienen en España; no obstante, ambas deciden viajar a Cuba por unos seis meses, y en medio de los preparativos, enferma, con una fuerte bronco-neumonía.
El 7 de febrero de 1901, alrededor de las 3.30 de la tarde, Ana Betancourt de Mora fallece en su domicilio de la Plaza Progreso, en Madrid, España.
Y cuentan que mientras se le apaga la vida, Ana Betancourt, solo repite las palabras que le dijo al esposo cuando este marchó a la manigua, en 1868…, “Por mí y por ti, lucha por la libertad”.
El 26 de septiembre de 1968 fueron trasladados los restos de Ana Betancourt a Cuba; y custodiados en La Habana, hasta 1982.

Mausoleo Ana Betancourt en Guáimaro
El 10 de abril de 1982, otra heroína, Vilma Espín, acompaña las cenizas de Ana hasta el Mausoleo erigido en su memoria, en Guáimaro, en el mismo lugar donde su voz se alzó proclamando los derechos de la mujer cubana.
“Las mujeres, enaltecidas por la Revolución, hace tiempo rompieron el yugo y desatando las alas, tomaron el lugar en la sociedad que Ana soñó para ellas. La mujer, enhiesta, firme, vive y late en cada obra de la Revolución”.
Y hoy, las mujeres cubanas, ratifican la decisión de defender la Patria Socialista, que Ana les conquistó también, “que tiemblen los enemigos de un pueblo, donde cada mujer es un soldado de la Patria”.
Los sueños de Ana, son realidad; y Guáimaro libre como en abril de 1869, rinde tributo en nombre de Cuba, a la patriota del Camagüey, en ocasión del aniversario 115 de su muerte.

DSCF8445 (2)
(Fuentes: Discurso de Vilma Espín, del 10 de abril de1982; textos de ECURED y la revista digital de la Biblioteca Nacional José Martí).


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: