Posteado por: alaycolor | mayo 21, 2016

Diversidad Cultural, jornada por el diáologo y el desarrollo, en Camagüey en CanalMio en mp3(21/05 a las 13:20:23) 00:00 11612974 – iVoox

Origen: Diversidad Cultural, jornada por el diáologo y el desarrollo, en Camagüey en CanalMio en mp3(21/05 a las 13:20:23) 00:00 11612974 – iVoox

La Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, a través de la Casa de la Diversidad Cultural, desarrolla la VI  Jornada de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, evento que anualmente se consolida como un suceso comunitario de gran impacto popular, con el enriquecimiento multilateral de autores, gestores y participantes.

Niños y jóvenes también disfrutan del San Juan
La cita principeña, fundamentada en la protección de la diversidad cultural como característica esencial de la humanidad, es ocasión propicia para desde el diálogo intercultural participativo e inclusivo, adentrarnos aún más en el estudio, reconocimiento y promoción de las singularidades y mixturas propias de la identidad cultural camagüeyana como ingrediente de la nacionalidad cubana.
El encuentro, sesiona en la ciudad de Camagüey, Patrimonio Cultural de la Humanidad, enmarcado entre el Día Internacional de la Diversidad Cultural, 21 de mayo y el Día de África, 25 de mayo, ambas fechas reconocidas por declaratoria de la ONU

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Este año la cita se dedica especialmente a las fiestas populares y a las celebraciones como expresión de identidad, patrimonio y diversidad cultural, y trata la influencia, importancia y significación de esos festejos en la historia de los pueblos; en la conformación de las identidades locales y nacionales, y en la construcción del imaginario popular individual y colectivo.

Otra vez suenan los tambores
De igual forma, se enfatiza en la recepción y gestión social de esas festividades, y en su reconocimiento y salvaguarda como patrimonio cultural de los pueblos y sus gentes.
La génesis, desarrollo y contemporaneidad de las fiestas populares y celebraciones en Latinoamérica, El Caribe y Cuba, es el eje temático del encuentro.

Este año, el programa se abre a los centros universitarios, con una sesión de audiovisuales, para motivar a los jóvenes, y que desde las ciencias, se vinculen a proyectos investigativos a través de lala  Casa de la Diversidad Cultural Camagüeyana, una institución sociocultural que estudia, visibiliza, preserva y promueve la presencia y el diálogo multicultural de el legado mestizo que como patrimonio común comprende la herencia aborigen, hispánica, africana y caribeña, además de las huellas italiana, judía, árabe y asiática, que han incidido en la conformación del ser camagüeyano como exponente de la identidad nacional.

El ajiaco de la cultura cubana.

Esteban Pichardo y Tapia, erudito de origen dominicano, quien se distinguió en Cuba como lexicógrafo y geógrafo, fue el primero en recoger por escrito en nuestro país, con mayor precisión, qué cosa es un ajiaco, en su célebre Diccionario provincial de vozes y frases cubanas…
 Ajiaco, comida compuesta de carne de cerdo, o de vaca, tasajo, pedazos de plátano, yuca, calabazas, con mucho caldo, cargado de zumo de limón y Ají picante. Es el equivalente de la olla Española, pero acompañado de Casabe y nunca del pan: su uso es casi general, mayormente en Tierra adentro, aunque se escusa en mesas de alguna etiqueta.
Y Esteban Pichardo añade a ese registro lo siguiente..
Ajiaco es, metafóricamente cualquiera cosa revuelta de muchas diferencias confundidas.

El uso metafórico, del término ajiaco, ya recogido desde tiempos de Pichardo, sirve  de base a Femando Ortiz para tomarlo como afortunado y acertado símil del proceso de formación del etnos cubano, de la cultura cubana, en una conferencia impartida el 28 de noviembre de 1939, en la Universidad de La Habana.
Debido a su importancia y repercusión, esa conferencia, con el título de, Los factores humanos de la cubanidad, fue publicada meses después, en 1940, por la habanera Revista Bimestre Cubana y reeditada como separata por la imprenta habanera Molina y Compañía, en ese mismo año.
» Se ha dicho repetidamente que Cuba es un crisol de elementos humanos. Tal comparación se aplica a nuestra patria como a las demás naciones de América. Pero acaso pueda presentarse otra metáfora más precisa, más comprensiva y más apropiada para un auditorio cubano, ya que en Cuba NO hay fundiciones en crisoles, fuera de las modestísimas de algunos artesanos. Hagamos mejor un símil cubano, un cubanismo metafórico, y nos entenderemos mejor, más pronto y con más detalles. Cuba es un ajiaco.

Fernando Ortiz

Don Fernando Ortiz explica por qué utiliza la metáfora del ajiaco para caracterizar la cultura cubana…
«La imagen del ajiaco criollo nos simboliza bien la formación del pueblo cubano. Sigamos la metáfora. Ante todo una cazuela abierta. Esa es Cuba, la isla, la olla puesta al fuego de los trópicos…
Cazuela singular la de nuestra tierra, como la de nuestro ajiaco, que ha de ser de barro y muy abierta. Luego, fuego de llama ardiente y fuego de ascua y lento, para dividir en dos la cocedura; tal como ocurre en Cuba, siempre a fuego de sol, pero con ritmo de dos estaciones, lluvias y secas, calidez y templanza. Y ahí van las sustancias de los más diversos géneros y procedencias.
La indiada nos dio el maíz, la papa, la malanga, el boniato, la yuca, el ají que lo condimenta y el blanco xao-xao del casabe conque los buenos criollos de Camagüey y Oriente adornan el ajiaco al servir. Así era el primer ajiaco, el ajiaco precolombino, con carnes de jutías, de iguanas, de cocodrilos, de majas, de tortugas, de cobos y de otras alimañas de la caza y la pesca que ya no se estiman para el paladar.
Los castellanos desecharon esas carnes indias y pusieron las suyas. Ellos trajeron con sus calabazas y nabos, las carnes frescas de res, los tasajos, las cecinas y el lacón. Y todo ello fue a dar sustancia al nuevo ajiaco de Cuba.
Con los blancos de Europa, llegaron los negros de África y éstos nos aportaron guineas, plátanos, ñames y su técnica cocinera. Y luego los asiáticos con sus misteriosas especias de Oriente; y los franceses con su ponderación de sabores que amortiguó la causticidad del pimiento salvaje, y los angloamericanos con sus mecánicas domésticas que simplificaron la cocina y quieren metalizar y convertir en caldera de su standard, el cacharro de tierra que nos fue dado por la naturaleza junto con el fogaje del trópico para calentarlo, el agua de sus cielos para el caldo y el agua de sus mares para las salpicaduras del salero.
Con todo ello se ha hecho nuestro nacional ajiaco.

(Fuentes:  Fernando Ortiz, Eusebio Leal, José Alberto Galván Tudela, y Sergio Valdés Bernal).


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